lunes, 29 de julio de 2019

Alabada sea la meteorología



Hacía exactamente un año que no llovía durante una carrera de F1, justamente fue en el GP de Alemania del año pasado. Empezaron a caer las primeras gotas cuando Sebastian Vettel lideraba la carrera en su casa. En aquel entonces, esas condiciones meteorológicas le costaron un 0 al alemán que acabó perdiendo el Mundial al final de año.

Un error de conducción provocó que se estampara contra el muro de la curva 13. Esa imagen de Vettel clavado en la puzolana llorando y golpeando el volante de su Ferrari, supuso el principio de la caída del alemán. Desde entonces sólo ha sumado una victoria para el equipo italiano. Aunque, un año después Vettel consigue volver a sonreír. 

Felices sin victoria

Después de una sesión de clasificación nefasta con una doble avería en ambos coches, Ferrari salía a la defensiva el domingo. Sebastian Vettel supo jugar las cartas y mantener la cabeza fría para ascender diecinueve posiciones para acabar segundo. Una manera de resarcirse de la pésima imagen mostrada hace un año, que se vio reforzada ante el accidente de Leclerc cuando llevaba gomas de seco -en la curva 16 donde más coches perdieron el control-.

Pero ¿por qué Ferrari no debería estar tan feliz de este resultado? Básicamente porque no cambia nada la situación. Hace un año pasaron de liderar el Mundial a salir segundo y no recuperarlo nunca más. Siguen muy atrás: Vettel está a 82 puntos de Hamilton, han vuelto a desperdiciar una oportunidad de victoria cuando eran los favoritos y vuelven a mostrarse débiles en fiabilidad.

Por tanto, ese entusiasmo de hoy de la prensa italiana solo es una forma de fingir que todo va bien, cuando hace tiempo que nadie maneja el timón. Si hubieran cumplido el sábado con una buena clasificación, Vettel no tendría que haber arriesgado tanto para conseguir un podio. Un podio que no disimula que el Mundial lo perdieron hace tiempo, lo perdieron demasiado pronto -una vez más-.

Ante todo, solo podemos poner la mirada en la unión Red Bull-Honda, el único equipo que ha conseguido ganar cuando no estaban las flechas plateadas. Max Verstappen, el maduro y renovado Mad Max, está sacando mucho partido al nuevo motor de Honda. Ha conseguido sumar la segunda victoria de la temporada y quedarse a 22 puntos de Bottas. ¿Qué cometieron errores? Como todos los equipos que colocaron goma de seco cuando diluviaba en el pitlane -una imagen nunca vista en esta categoría deportiva-, pero supieron mantener la cabeza fría y cometer menos errores para embolsarse 26 puntos.

Mercedes celebra su aniversario

125 años de historia. Venían con outfits retro para celebrar en Alemania su aniversario, pero no pudieron conquistar territorio alemán. La Pole regalada del sábado, no hubo competencia, parecía clave para conquistar un nuevo GP.

La primera parte de la carrera, bajo lluvia, parecía sentenciar un nuevo doblete de la escudería de la estrella. Aunque, todo se complicó en el segundo SC. Hamilton, que lideraba, entraba sin aviso previo al pitlane para cambiar el alerón destrozado en la penúltima curva -la protagonista durante toda la carrera-. Hamilton vivió en sus propias carnes uno de los pitstops más lento, más de 50 segundos, que le hizo perder el liderato y perjudicó como efecto colateral a Bottas -que tuvo que entrar una vuelta después- y que acabaría perdiendo el control del coche al final de la carrera al intentar conseguir el podio.

Récords de una carrera loca

Cuando estás ante una de las carreras más impredecibles de la temporada, consigues marcar récords. Por ejemplo, Kvyat consiguió el tercer podio de su historia: el primero fue en el GP de Hungría de 2015 con el Red Bull y el segundo en China al año siguiente aún con el Red Bull -dos GPs después le bajaron de nuevo a Toro Rosso-.

Aunque, para más sorprendente es que es el segundo podio de la escudería Toro Rosso. Solo consiguieron subirse a lo más alto del podio en Italia 2008. Era la primera victoria de Vettel en F1.

El entusiasmo por conseguir dos coches con motor Honda en el podio, después del largo camino de desarrollo de los nipones, hacia publicar un tweet -un tanto desafortunado- sobre el comentario de Alonso: “motor GP2”.


Kubica también fue protagonista en el diluvio, ya que sumó su primer punto con el Williams. Una hazaña que no conseguía desde Abu Dhabi 2010, hace ya 8 años y 8 meses.  Unos importantes puntos para el equipo, beneficiado por la doble sanción a los Alfa Romeo.

Además, durante la carrera se realizaron 78 pitstops, lo que denota la locura y el caos en pista -cuando estamos habituados a solo 1 parada por piloto-. Verstappen consiguió la victoria con 5 paradas, dos más que Carlos Sainz que finalizó espléndidamente en quinta posición.

La ruleta de la curva 16

La curva que tiene situado en su escapatoria una zona de drag supuso un elemento muy importante en el devenir de la fortuna de muchos pilotos. La penúltima curva del circuito le costó caro a Leclerc, Bottas o Hulkenberg, pero en cambio, cedió dobles oportunidades a Hamilton y Sainz.


Después del GP de Paul Ricard donde pasó más bien poco, nadie apostaba que viviríamos tres carreras consecutivas impresionantes -con resultado imprevisible-, dos de ellas ganadas por Max Verstappen.

El puro entretenimiento que tanto se ha reclamado llama a nuestra puerta. Gracias a la lluvia, a los adelantamientos y a los accidentes, este Mundial esta reviviendo. Sabemos que será difícil quitarle la sexta corona que ya sujeta Hamilton, pero al menos disfrutaremos de las carreras que nos quedan.

¡Bendita lluvia!
¡Bendita F1!

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